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CULTURA El movimiento social cannábico


Tesina de Isidro Marín


I.- Introducción El estudio de los movimientos sociales ha ido en aumento y ha adquirido una notable importancia dentro de la sociología contemporánea . Las causas de este fenómeno están relacionadas con las transformaciones generadas dentro de las sociedades occidentales y de su forma de participación pública y en la crisis de otras organizaciones formales (partidos políticos y sindicatos entre otros). Los nuevos movimientos sociales han tenido mucho que ver en esos cambios actuando como incitadores de esos cambios (aunque también han sido una consecuencia de esos cambios). Uno de estos movimientos es el cannábico, producto de las corrientes juveniles de finales de los años 60. Uno de los aspectos más corrientes en nuestra sociedad española es ver a gentes fumando porros en la calle siendo esta práctica prohibida. Resulta interesante ver cómo existen personas que sistemáticamente transgreden esta norma. La respuesta es que son personas integradas en un sistema de normas diferentes al del resto de la población. El trabajo empieza, el capítulo II, con algunas notas introductorias sobre la planta de cannabis (botánica, preparaciones, los cannabinoles y la absorción de cannabis por el cuerpo humano y su forma de distribución).

En el siguiente capítulo (el capítulo III) analizaremos qué es un movimiento social y las líneas de pensamiento sobre los movimientos sociales acaecidos a partir de los años 60. En el capítulo IV veremos una pequeña introducción histórica de su consumo y del movimiento social cannábico (si se prefiere profundizar en el tema leer anexo V). En el capítulo V se exponen las contradicciones del movimiento cannábico.

En el capítulo VI se hace una posible evolución del movimiento cannábico.

En el capítulo VII se exponen cuáles son los problemas de este tipo de movimiento.

En el siguiente capítulo (VIII) se explica cómo actúan frente a la prohibición estatal.

En el capítulo IX encontramos el marco legal sobre tema de drogas (y en especial cannabis) en España; para en el siguiente capítulo cuáles son sus propuestas de cambio legal.

En el capítulo XI se desarrolla las relaciones de este movimiento con la política (para ampliar más el tema se puede leer el anexo IV en la parte de política). Las características de este movimiento están en el capítulo XII.

Las relaciones con los medios de comunicación están en el capítulo XIII. En el capítulo XIV vemos la composición social de dicho movimiento (para saber más ver el anexo IV).

En el capítulo XV se observan las relaciones con otras asociaciones).

En el capítulo XVI estudiaremos la importancia de los smart y grow shops en España y en el siguiente (XVII) estudiaremos la mercantilización de dicha planta.

Estudiaremos (capítulo XVIII) cuál es la situación en Europa con respecto al consumo y penalización del cannabis y si existe este movimiento cannábico en otras partes de Europa para en el siguiente capítulo (XIX) detenernos en el caso holandés).

Por último comentaremos la situación de las asociaciones cannábicas españolas (capítulo XX) a través de una entrevista estructurada (para saber de qué entrevista estamos hablando está desarrollada en el anexo VI).

También adjunto 6 anexos; el primero es una parte de mi diario de campo; el segundo es una entrevista semiestructurada a una consumidora de cannabis con fines médicos y el tercer anexo es otra entrevista semiestructurada a un consumidor compulsivo de cannabis vendedor de hachís. El cuarto anexo es el estudio cuantitativo de una encuesta que desarrollé sobre 204 consumidores de cannabis. El quinto anexo es la historia más desarrollada del consumo de cannabis y el sexto anexo es una entrevista estructurada a las asociaciones cannábicas españolas (y una mejicana). Por último termino esta introducción dando mi agradecimiento a todos aquellos que me han ayudado en este trabajo. A miembros de los foros de www.cannabiscafe.net www.solocannabis.com y demás portales cannábicos . A Ricardo Navarrete Varo, médico de la Sociedad Andaluza de Medicina Familiar y Comunitaria y Miembro de la ARSECA (Asociación Ramón Santos de Estudios del Cannabis de Andalucía); mucha información de tipo médico lo conseguí gracias a él. A Claudia Greslehner por la información de la situación del cannabis en Austria. A María Luisa Jiménez Rodrigo que gracias a ella aprendí muchas cosas. Y por último, y no menos importante, a mi profesor Juan F. Gamella Mora que me hizo tantas veces cambiar mis pensamientos e inquietudes.

1. Objetivos de la investigación El propósito de mi investigación es crear una teoría sociológica sobre el movimiento social cannábico (también de las corrientes antiprohibicionistas) basándome en fuentes cuantitativas como cualitativas. Para ello me dispongo a reunir toda la información sobre el movimiento cannábico y caracterizarlo. Uno de mis objetivos es identificar los valores, intereses, estrategias que explican el movimiento cannábico descrito como un colapso de ideología no económico (las razones de creación de este movimiento en su inicio no es económico). Otro objetivo es identificar y diferenciar entre “Movimiento Social Cannábico” de “Movimiento Asociativo Cannábico”. El primero es mucho más amplio y ambiguo, difícil de delimitar sus fronteras, el otro es más concreto muy limitado y escaso.

2. Fuentes en las que baso el proyecto Las informaciones sobre las que se basan los análisis expuesto el este texto provienen de mi experiencia personal directa, como activista en la asociación AECA de Huelva, como de creación de la asociación GRANNABIS en Granada; de estar presente en varias jornadas cannábicas. Además de: 1. Experiencia personal previa al estudio: a) Académicas: cursos; cursos de verano, entrevistas con antropólogos... b) Organizativas: reuniones y congresos de asociaciones, mi asociación a AECA y Grannabis, jornadas cannábicas. 2. Fuentes para el presente estudio: a) Lectura de periódicos (ABC, El País, El Mundo, etc…), de revistas especializadas (Cáñamo, Yerba, etc…) de páginas Web y lectura de boletines, revistas, panfletos, publicaciones e informes internos de AMEC, AECA y ARSEC. b) Participación en foros de debate de legalización (Cannabiscafe, Solocannabis, lamarihuana, liberadamaria, etc…) c) Conversaciones informales con diferentes asociaciones de Aragón, Andalucía, Barcelona, Valencia, Madrid, Castilla la Mancha y de Castilla León. d) Discusiones con mi profesor y con miembros Socialcohol, con la FAD y el PNSD . e) lectura de bibliografía respecto al tema. f) Desarrollo de encuestas y entrevistas a consumidores y asociaciones Mi interés por el movimiento social cannábico emergente es debido a que los movimientos sociales son generadores del cambio social, pero también del desarrollo de la Teoría Social, por eso es importante estudiar dicho movimiento social .

II.- Aspectos farmacológicos 1. La planta La Cannabis sativa (L.) forma parte de la familia de las cannabáceas. Se trata de una planta herbácea anual con tallo erecto, formadas por celulosa rígida, que crece de uno a tres metros de altura; las hojas son palmiformes, de cinco a siete segmentos largos y profundamente dentadas. Las hojas se distribuyen en el tronco de dos en dos, creciendo en extremos opuestos, excepto en los extremos de las ramas donde las hojas crecen en solitario y pueden dar lugar a flores. Es dioica (tiene flores masculinas y femeninas en pies separados), las plantas masculinas (que crecen y duran menos que las femeninas ) son más alargadas y con menos hojas y producen flores pequeñas y blanquecinas en la que se distinguen pétalos distribuidos en racimos, son estaminíferas y portadoras del polen y la planta femenina es más baja y frondosa que las masculinas, son las portadoras de pistilos, tienen las flores en forma de ampolla, reunidas en las sumidades de las ramas o las axilas de las hojas. Las flores femeninas, son casi invisibles y se agrupan en espigas.

El fruto, cañamones, tienen forma globular, de unos 5 milímetros de diámetro de color marrón grisáceo, se emplea en alimentación, especialmente de aves y para extracción de aceite. Es de cultivo anual. De forma salvaje puede crecer en la mayoría de los lugares donde habita el hombre, pero para su cultivo óptimo se requieren climas cálidos y húmedos; por esto las zonas ideales son las sierras y montañas de regiones semitropicales como: Méjico, Colombia, Jamaica, Líbano, picos bajos del Himalaya, las montañas del Rif (Ketama) de Marruecos, Pakistán, Afganistán y Europa oriental. Los principales productores que hoy en día abastecen el mercado europeo son; Marruecos, Líbano, Pakistán, países de Europa del Este y Holanda (Riera, 2001: 27-41) (Conrad, 1998: 18-25). El cannabis contiene en los brotes florales femeninos tricomas , que son unas glándulas resinosas inapreciables a simple vista, de tacto pegajoso que contiene una cantidad especialmente elevada de principios psicofarmacológicamente activos, los denominados “cannabinoles” o “cannabinoides” (que son en total unos 60 compuestos ).

De ellos el más conocido es el THC (delta-9-tetrahidrocannabinol). En la planta, la riqueza de cannabinoles varía según la parte que se trate (las “brácteas” o “inflorescencias” son las que contienen más THC, luego las flores; luego las hojas; le sigue los tallos, las raíces y por último las semillas); la cantidad de THC varía si es una planta macho o hembra (estas últimas tienen una mayor concentración de THC). (Riera, 2001: 27-41) (Conrad, 1998: 20-25). Dependiendo del tipo de especie se variará en potencia y efectos (por variación de las cantidades y proporciones relativas de cannabinoles) según factores climáticos y estacionales, según el método de cultivo y de acuerdo con el origen geográfico; también por su tiempo de crecimiento, la forma de procesar los productos y la duración y las condiciones de almacenamiento son factores para la producción y conservación de los cannabinoles.

2. Preparaciones La resina de las plantas de cannabis es la principal fuente de principios activos responsables de la acción psicoactiva. Las brácteas glandulares de las hojas y de las terminaciones de los tallos exudan una resina pegajosa que cubre las flores y hojas adyacentes. La planta hembra segrega más resina que la mancho, así como segregan más las plantas cultivadas en climas cálidos y secos. La marihuana («grifa», «maría», «hierba») es el producto formado por las sumidades floridas (una vez obtenida de ellas la resina), la hoja, frutos, brotes y tallos blandos del cáñamo. Todo ello una vez secos, son picados finamente.

Por ello tiene apariencia de picadura de tabaco, variando su coloración según su procedencia; verdosa la marroquí, marrón oscura la colombiana y centroamericana. Generalmente se fuma sola en forma de cigarrillos (“canutos”, “porros”, “petardos” o “petas”) o mezclada con tabaco y es la principal forma de consumo en Norteamérica aunque en España está aumentando su consumo. Suele tener entre el 1% y el 3% de tetrahidrocannabinol (T.H.C.). La grifa es el equivalente, a la marihuana mexicana, al kifi marroquí o al bhang indio. La marihuana se adultera con hierba o paja, orégano u hojas de estramonio. El hachís («chocolate», «mierda», «costo», «goma») es un término árabe que hace referencia explícita a un exudado resinoso, labor concentrada de las partes más ricas de la planta que, una vez prensada, se presentan en forma de pastillas para su consumo; se deshace al calor y se fuma mezclada con tabaco, tratándose del principal sistema de consumo de la cannabis en nuestro país («porro», «canuto», «petardo»).

Es parecido al charas, equivalente al hachís de alta calidad, y el ganja, producto intermedio. El kif, preparación típica de consumo en Marruecos sería una preparación similar al ganja. El hachís se adultera a base de pienso o a base de jenna; en algunas regiones del Oriente, como en Afganistán, es corriente la mezcla de hachís con pequeñas cantidades de opio. Suele tener entre un 2% a un 10% de THC. El hachís líquido , es una sustancia fabricada ilegalmente desde la década de los 60, aproximadamente. En las farmacias se encontraba un producto conocido como "Tintura o extracto de cáñamo Indiano", que se utilizaba en medicina. El aceite de hachís es resina concentrada en forma líquida con un alto contenido en T.H.C.

Tiene color marrón oscuro y se parece a la mermelada o al aceite de coche. Se obtiene químicamente por un proceso de destilación bien de grifa o del hachís, suele tener una riqueza alrededor del 65 % de T.H.C., e incluso si las técnicas y aparatos empleados en la destilación son buenos, puede llegar a alcanzar hasta el 95 % en T.H.C. Su viscosidad depende de la cantidad de disolvente evaporado. Una pequeña cantidad de aceite de hachís puede extenderse a lo largo de la parte exterior de un cigarrillo, o empapar un papel de fumar y liarlo con tabaco, para formar un "Porro". También se puede impregnar el tabaco en aceite de hachich. 3. Los cannabinoles La farmacología del cannabis se empezó a estudiar de una forma sistemática a finales del siglo pasado; hay que destacar desde los trabajos de Wood y sus colaboradores en 1896, hasta los del Dr. R. Adams que en 1942, aislaría los primeros principios activos y, los de Gayner y Loewe que posteriormente ensayarían y demostrarían su actividad farmacológica (Iversen, 2001:53-57).

En la actualidad se han descrito e identificado más de 30 cannabinoles distintos, entre los que hay que destacar el ?9-tetrahidrocannabinol, el ?8-tetrahidrocannabinol, el cannabidiol, el cannabinol, el cannbiciclol, el cannabinocrem, todos ellos con sus ácidos correspondientes, y la tetrahidrocannabidivarina y los ácidos cannabielsoicos, entre otros principios activos; también se han identificado otras sustancias, alcaloides y productos aromáticos que nada tendrían que ver con la actividad farmacológica de los cannabinoles. De todos los cannabinoles hay que destacar el ?9 o tetrahidrocannabinol (en adelante THC) que se trata del principal componente psicoactivo.

Aunque ya fue identificado a principios de 1940, no se aisló y caracterizó hasta 1964 por el equipo del profesor Mechoulam en Israel. Isbell y colaboradores en 1967 realizaron la primera demostración cuidadosa en humanos de que los efectos de la marihuana podrían reproducirse con la administración de THC sintético (Iversen, 2001: 59-61). Hasta el momento se conocen por lo menos cuatro formas de síntesis estereoespecíficas de THC. El THC puro es una resina sólida a 0º que se licua en forma de aceite viscoso a temperatura ambiente; es insoluble en agua y sólo se disuelve en algunos disolventes orgánicos.

La cantidad de THC de la planta puede variar del 0,02 al 3,5%; una marihuana de razonable calidad contiene de 0,5 o 1% o más de THC por gramo, sobre todo cuando está fresco, puesto que las prestaciones de cannabis se deterioran al exponerlas a la luz y el calor y al almacenarlas, con pérdida de THC que en su mayoría se descarboxila hacia cannabinol, compuesto de degradación que también posee propiedades psicoactivas. El cannabinol en general no está presente en el material fresco de la planta y se considera un producto catabólico del THC, ya sea por la oxidación del aire, ya sea por el metabolismo humano del THC. El ?8-THC es un isómero bastante potente aunque menos que el THC; en algunas variedades no siempre está presente. Un 90% del THC y del cannabinol que se encuentra en el material fresco de la planta, está en forma de ácidos; los ácidos tetrahidrocannabinólicos son inactivos como tales, pero tras la combustión se convierten en THC, contribuyendo así a los efectos del cannabis cuando se fuma, a diferencia de cuando se ingiere por vía oral.

El cannabidiol probablemente es el precursor de la biosíntesis del THC en la planta, su concentración en la planta en general es inversamente proporcional a la de THC y tras la combustión se convierte parcialmente en THC23. Si bien los efectos del cannabis son debidos fundamentalmente a su contenido de tetrahidrocannabinoles, estos contenidos no siempre se presentan en la misma cantidad y proporción con respecto al resto de cannabinoles y además existen efectos que son el resultado de interacciones entre los cannabinoles por distintas razones farmacodinámicas y farmacocinéticas.

Por lo tanto no existe necesariamente una correspondencia cuantitativa entre los efectos de la preparación y su contenido en THC . 4. Absorción y distribución La principal forma de consumo del cannabis es por vía pulmonar, es además una de las formas más efectivas de consumo. Al fumar cannabis, parte del THC procedente del material de la planta que se quema destila un vapor, y acorde el vapor se enfría el THC se condensa en pequeñas gotas, formando un humo que se inhala (Iversen, 2001:69).

Tras inhalar el humo de un cigarrillo de marihuana los efectos son casi inmediatos, de manera que los principios activos se absorben rápida y eficazmente por inhalación, los cannabinoides se disuelven con facilidad en los lípidos y atraviesan las membranas que revisten los pulmones. Llega a la sangre y el corazón se encarga de repartirlo a través de las arterias por todo el cuerpo. En consecuencia, llega el cannabis rápidamente al cerebro pocos minutos después de haber dado la primera calada. Los efectos tienen su máximo (“colocón” o “subidón”, en inglés “high”) entre 30 minutos y 1 hora para durar unas dos o tres horas; cuando se fuman preparaciones de cannabis, parte de THC se pierde por pirólisis y parte se forma a partir de los ácidos precursores; el resultado final o cantidad de THC liberada del cigarrillo sin transformarse puede ser un 15 ó 50% del original; además debe tenerse en cuenta que la rentabilidad puede variar del 20 al 80 % según el fumador y su propia experiencias.

La ingestión oral de THC es un medio aún menos fiable si lo que se pretende es administrar una dosis estándar de la droga (Iversen, 2001:72). Se requieren de 1 a 3 horas para que se desarrollen al máximo los efectos (el “colocón” llega más tarde), los cuales a su vez duran más tiempo; todo ello se refleja perfectamente en el perfil farmacocinético. Se ha estimado que para obtener la misma intensidad de efectos se requieren dosis unas tres o más veces superiores a las usadas por vía pulmonar. Dado que el THC no es hidrosoluble, la inyección por vía intravenosa es extremadamente difícil de aplicar (Iversen, 2001: 74). En estudios clínicos se ha utilizado el ?9 o THC sintético por vía intravenosa, observándose que por esta vía es unas 10 veces más potente que por vía oral. Otras nuevas formas que se están investigando es suministrar la droga gracias a aerosoles; otro modo es mediante supositorio por vía rectal (que se absorbe el doble que de forma oral) (Iversen, 2001:75). Tras el ingreso del THC en el organismo los niveles plasmáticos declinan rápidamente, apreciándose un fenómeno de redistribución; el THC circula unido en elevada proporción a las lipoproteínas y pobremente a la albúmina. Esta elevada unión proteica explicaría el porqué sólo una pequeña proporción de THC pasa al sistema nervioso central (de acuerdo con estudios efectuados en animales de laboratorio). Al final lo más relevante es el paso de THC hacia el tejido adiposo donde se almacena y se elimina de allí lentamente. Otros depósitos de cierta relevancia son el pulmón y el hígado. Al igual que la mayoría de fármacos liposolubles, el THC atraviesa la barrera placentaria .