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CONTENIDOS Gabinete de Prensa_
Comunicado e informe sobre declaraciones de Gonzalo Robles

COMUNICADO DE LA ASOCIACION DE INTERNAUTAS DEL CANNABISCAFE PIDE LA DIMISION
DE GONZALO ROBLES SUS DECLARACIONES ATENTAN CONTRA LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN,
LA LIBERTAD DE COMERCIO Y EL DERECHO AL HONOR Y LA PROPIA IMAGEN DEL COLECTIVO
CANNABICO
Comunicado de prensa de la AICC, Asociación de Internautas del Cannabiscafe
(número 169033 de la sección 1ª del registro nacional de asociaciones),
plataforma virtual que integra a consumidores de cannabis de todo el estado
El delegado del gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, Gonzalo Robles,
ha preguntado recientemente a la fiscalía especial antidroga si puede
actuar contra revistas y tiendas por hacer “clara cultura de apología
del consumo” de cannabis. “Hay una promoción de la cultura del cannabis",
dijo, aseverando que "hay gente que fomenta el consumo y hay tiendas que
permiten la venta de semilla y todos los instrumentos para el cultivo",
y donde "se dan claras explicaciones de cómo se puede ir hacia el autoconsumo".
Por lo visto el Señor Robles opina que "no hay claridad" sobre la cobertura
legal de tiendas y revistas. Nuestro gabinete jurídico ha elaborado un
informe sobre los errores contenidos en estas declaraciones que se adjunta
al comunicado. Consideramos un espectáculo deplorable que un funcionario
de tan alto nivel manifieste públicamente este grado de desconocimiento.
¿Cómo se concibe hacer apología de una planta o su consumo?, la apología
va siempre referida a un delito. Mal que le pese al señor Gonzalo Robles
el cultivo de cannabis para el autoconsumo es legal. Las leyes persiguen
el trafico, no al consumidor que cultiva lo que precisa, no hay vacío
alguno sobre esto. Que el delegado del gobierno para el PNSD no se entere
de la situación, no significa que no este clara.
Lo que si es sorprendente que Robles siga representando esta farsa,
con el indudable animo de crear alarma social, después de que la Fiscalía
General del Estado se inhibiese sobre este asunto y los fiscales antidroga
le explicasen, el mes pasado, que sus intenciones no tienen base jurídica.
No contento con publicitar masivamente la campaña “mas información menos
riesgos”, basada en un folleto lleno de falacias y mentiras, el señor
Robles quiere resucitar a la inquisición para tomar medidas contra los
colectivos que están difundiendo autentica información veraz, seria, científica
y contrastada. Así se mantienen las imposiciones morales como la prohibición
del cannabis, encendiendo hogueras, ejercitando la censura y acusando
al hereje de delitos de opinión. Si reconoce en sus declaraciones la existencia
de una cultura del cannabis, es incomprensible que a renglón seguido acuse
a los medios de comunicación cannabicos de apología.
Eso es pretender de un plumazo negar a un sector social el derecho
a la información y la libertad de opinión. Otro tema respecto al que no
hay ninguna ambigüedad ni vacío legal es el de la venta de semillas de
cannabis, que están claramente excluidas de la fiscalización en la Convención
Única de 1961 sobre Estupefacientes. Si la intención del PNSD es pedir
que se rechace el convenio, será la primera vez que pida lo mismo que
los cannabicos, pues nosotros somos los primeros en no estar de acuerdo
con la arbitraria clasificación que establece este tratado. Rompamos pues
con el tratado pero abramos luego un autentico debate plural sobre el
cannabis y su situación. Es tiempo de impulsar una política de drogas
justa y eficaz, basada en verdaderos criterios de defensa de la salud
publica, no baremos morales trasnochados que nada tiene que ver con la
realidad social.
A pesar de la desinformación sistemática y las leyes coercitivas, los
consumidores de cannabis han sido capaces de organizarse para colapsar
el circulo de mercado negro, adulteración, mafia, mentiras y corrupción
que caracteriza al tráfico de hachís marroquí. Puede hablarse en este
sentido de una “experiencia española”,basada en ciudadanos que cultivan
marihuana de buena calidad para el autoconsumo, se informan en los medios
que consideran pertinentes y se abastecen de material en tiendas donde
se pagan impuestos y se respeta la legalidad. A no ser que se quiera beneficiar
a la mafia marroquí no se debería impulsar retrocesos en esta experiencia.
En nuestra opinión, Gonzalo Robles usa su condición de fuente privilegiada
en los medios de comunicación para disimular, entre patochadas y ocurrencias,
la suma ineficacia de su gestión.
El fracaso del PND y sus estrategias coactivas es rotundo, el consumo
de cannabis crece todos los años según las propias cifras del PND y el
auto cultivo se extiende imparable por todo el estado. Cualquier funcionario
que hubiese cometido la mitad de errores en otro puesto habría dimitido/cesado
hace tiempo. Ha ido culpando de su propia ineptitud a todo el que ha podido,
primero fueron padres y educadores que no reprimían suficiente y ahora
son las revistas y tiendas que no le dan la razón. Ya va siendo hora de
que el señor Robles cese de esconderse, rinda cuentas de su nefasta actuación
y dimita, única vía que le queda si le resta un ápice de dignidad.
INFORME JURIDICO APOLOGIA DEL CONSUMO
La apología se define en el Código Penal, refiriéndose al terrorismo,
en su artículo 578, en estos términos, “el enaltecimiento o la justificación
por cualquier medio de expresión pública o difusión de los delitos de
terrorismo comprendidos en los artículos 571 a 577 o de quienes hayan
participado en su ejecución o la realización de actos que entrañen descrédito,
menosprecio o humillación de las víctimas de los delitos terroristas o
de sus familiares, se castigará con la pena de prisión de 1 a 2 años”
Según la doctrina del Tribunal Supremo, “la apología cuando se persigue
penalmente es un delito de opinión sobre otro delito distinto, pero que
no puede ser confundido con este segundo. De no ser así, esto es, si la
apología del terrorismo fuera también delito de terrorismo, tendría que
ser tratada de igual modo como delito 'la apología de la apología', lo
que conduciría directamente al absurdo".
También discierne entre lo que son actos y delitos de terrorismo "y
los que sin pertenecer a esta categoría clasificatoria, es decir sin ser
actos de terrorismo, expresan alguna forma de apoyo o solidaridad con
los mismos o sus autores, manifestada públicamente. Mientras la primera
clase de acciones se ha perseguido y se persigue siempre en todas sus
modalidades", la segunda -la apología- "a veces es impune y con frecuencia
conoce solo formas atenuadas de persecución". Por su parte el Tribunal
Constitucional señaló en una sentencia en 1987 que "la manifestación pública,
en términos de elogio o exaltación de un apoyo o solidaridad moral o ideológica
con determinadas acciones delictivas, no puede ser confundida con tales
actividades".
Así las cosas, para imputar un delito de apología a los Grow-shops,
se tendría que demostrar que estas tiendas “enaltecen, justifican por
cualquier medio de expresión pública o difusión los delitos comprendidos
en los artículos 368 y ss del Código Penal (es decir, de tráfico de drogas
tóxicas, estupefacientes o sustancias psicotrópicas) o quienes hayan participado
en su realización”. Al tratarse los delitos contra la salud pública de
los llamados delitos sin víctima, el segundo párrafo no tendría lugar.
El delito del que se haga apología, debe ser de un delito o delincuente
concreto de tráfico, es decir, de la transmisión a terceros de cannabis,
salvo que se trate de los supuestos de consumo compartido admitidos por
el Tribunal Supremo.
Para sancionar la conducta descrita sería necesaria la modificación
del Codigo penal, que al tratarse de una Ley Orgánica, necesita de mayorías
especiales para su aprobación en las Cámaras Legislativas. Se tendría
que crear un nuevo artículo en el Codigo, que sancionase la apología del
tráfico, NUNCA del consumo, de cannabis. Esto no es tarea de un día, ni
lo puede emprender un gobierno, a lo valiente, sin el apoyo del resto
de partidos políticos y, en definitiva, de la ciudadanía. El consumo de
cualquier droga NUNCA es delito. Sólo puede ser constitutivo de infracción
administrativa cuando se realiza en lugares públicos, conducta ya sancionada
por la Ley Orgánica 1/1992 de Protección de la Seguridad Ciudadana, y
al no ser delito penal, no es susceptible de ser sancionada su apología.
Aún así, en este hipotético caso, la apología del tráfico, nunca del autocultivo
de cannabis, se sancionaría con la pena inferior en uno o dos grados a
las señaladas para tráfico de cannabis (1 a 3 años), es decir de 0 a 1
año. Al tratarse de una pena inferior a un año, podría ser sustituida
a criterio del Tribunal por arrestos de fin de semana o multa.
La posibilidad de penar con prisión (no habría consultado a la Fiscalía
en otro caso) a las tiendas por apología de un tóxico, sin hacer referencia
a conducta alguna, argumentado como motivo el abrir este consumo las puertas
a otros consumos (la llamada teoría de la escalada), no resistiría un
análisis legal mínimamente serio. Ni siquiera la “teoría de la escalada”
que el Delegado propone tiene un sustento científico sólido. A nuestro
juicio, decir que es mejor consumir cannabis de calidad cultivado por
ti, que consumir un producto adulterado, obtenido en el mercado ilegal,
sin ninguna garantía, no es reprochable jurídicamente.
Y mucho menos penalmente, partiendo de la base de que el consumo privado
es legal, así como el cultivo personal para el autoabastecimiento, admitido
por el Tribunal Supremo. Además, las semillas están claramente exceptuadas
en la Convención Única de 1961 sobre Estupefacientes. Las semillas al
carecer de principio activo, no son drogas, y por tanto, no pueden considerarse
sustancias susceptibles de ser sometidas a fiscalización En definitiva,
persiguiendo a los Grow-Shops no se está persiguiendo el tráfico de drogas,
sino a los propietarios de estos establecimientos y a los consumidores
de cannabis en general, un colectivo que ya se ve bastante agraviado por
la Ley 1/1992, siendo el 90% de los sancionados por tenencia de cannabis,
casi siempre cantidades muy pequeñas, con una media de entre 3 y 6 gramos
por decomiso, es decir, seguramente lo destinado a consumo propio. Se
está sugiriendo la aplicación de una medida ineficaz que atenta frontalmente
contra los derechos de un porcentaje nada despreciable de la población
española.
Los datos más recientes sobre consumo de drogas aportados por la Encuesta
Domiciliaria sobre Drogas 1999 - realizada sobre una muestra de 12.488
entrevistas a españoles de 15 a 65 años - confirman que el cannabis es
la droga ilegal más consumida. La ha probado alguna vez un 19,5% españoles,
la ha consumido en el último año un 6,8% y en el último mes un 4,2%.
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