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CONTENIDOS Gabinete de Prensa_
Colin Davies condenado a tres años

No es un industrial que envenena los ríos con sus vertidos. No es un estafador
que deja a cientos de familias en la ruina. No es un traficante de minas
antipersona.
De haberlo sido, probablemente Colin Davies se habría librado de la
condena a tres años de cárcel que le fue impuesta el pasado jueves por
el atroz delito de abrir un local donde se pudiera fumar marihuana sin
problemas en Stockport, Manchester.
Colin ya ha cumplido 9 meses entre rejas y, al menos, su padre ha sido
absuelto de los cargos de perjurio y de obstruir el curso de lo que un
juez llama justicia. No se ve la justicia por ninguna parte en esta sentencia,
y el gesto de Colin no será en vano.
Pronto -y si hay que empezar a romper unas cuantas cabezas para conseguirlo,
se rompen y santas pascuas-, se podrá fumar cannabis en Europa sin que
jueces ni policías tengan nada que decir al respecto. Brindo por Colin
Davies, víctima de la locura prohibicionista.
A lo de Davies se ha venido a sumar el traslado de Brian Paddick -comisario
de policía que inició el experimento de Lambeth- a otro puesto.
Es un castigo impuesto a raíz de que uno de sus amantes le acusara en
la prensa sensacionalista de haber fumado cannabis en su compañía.
El delator cobró una bonita cantidad por su hazaña. Aparte de esto,
Paddick podría ser procesado. Así que las cosas están feas en el Reino
Unido -y en el resto de Europa-, pero insisto en que son los últimos coletazos
de un sistema que se derrumba. No hay vuelta atrás.
A lo mejor hacen algo en ukcia.org, que dedican un amplio espacio al
asunto Davies en su portada.
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