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Carencia y remedios

Por Sun
Demasiado abono
Síntomas: La planta adquiere un color verde oscuro,
al principio crece muy bien. Conforme el fertilizante se va acumulando,
las hojas comienzan a quemarse en las puntas que se van curvando hacia
abajo. La hierba demasiado abonada pica al fumarla e incluso chisporrotea
por los restos de fertilizante. Remedio: Lava abundantemente la tierra
para arrastrar todo el exceso de fertilizante. Usa al menos dos litros
de agua por litro de tierra aunque, si el exceso de fertilizante es muy
notable, puede ser necesario lavar la tierra dos o más veces. Cuando la
tierra este bien limpia abona moderadamente con un fertilizante completo
como microelementos
Poco abono
Síntomas: Las plantas adquieren un color verde claro
y las hojas más viejas amarillean. El crecimiento se hace más lento o
se detiene. Los síntomas son parecidos a los de una deficiencia de nitrógeno.
Si está floreciendo, los cogollos son pequeños y no crecen.
Remedio: Fertiliza la tierra con un abono completo con
microelementos. La maría necesita abonados frecuentes pero suaves. En
macetas, se puede regar con abono cada una o dos semanas. Si utilizamos
el fertilizante muy diluido se puede abonar con mayor frecuencia. Demasiado
riego Síntomas: La tierra está siempre mojada. Sale moho en la tierra
o el tallo de la planta comienza a ponerse blando al nivel del suelo.
El crecimiento se atrofia y las raíces crecen mal porque no tienen suficiente
oxígeno.
Remedio: Las plantas necesitan un periodo seco entre
dos riegos. Espera hasta que la superficie de la tierra se haya secado
antes de volver a regar. Si la mezcla de tierra que utilizas se mantiene
húmeda demasiado tiempo, prepara una nueva mezcla con más perlita, vermiculita,
arlita o arena que drene mejor y se seque antes. Si el tallo de la planta
se ablanda es que los hongos le están atacando. Remueve la tierra y manténla
más seca y aireada.
Poco riego
Síntomas: La planta crece poco. Cuando vamos a regarla
tiene las hojas flácidas y mustias. La tierra se seca mucho entre riego
y riego. Tiene pocas hojas y son pequeñas.
Remedio: Siempre que reguemos una planta debemos usar
agua abundante. Con poco riego, parte de la tierra no se moja bien y las
raíces sufren y mueren. La mejor forma de asegurarse de que toda la tierra
de la maceta se moja es regar hasta que el agua comience a salir por los
agujeros del tiesto. Si la tierra está tan seca que no empapa el agua
añadiremos unas gotas de jabón líquido biodegradable para vajillas en
el agua de riego. Estos jabones contienen unos compuestos humectantes
que ayudan a que el agua penetre en la tierra. Poca luz Síntomas: Las
plantas crecen espigadas, estirándose en dirección a la luz. Se hacen
larguiruchas, poco frondosas, con cogollos pequeños. En condiciones de
poca luz suelen salir muchos más machos. Remedio: Moveremos las plantas
a un lugar con más horas de sol o, si cultivamos en interior, instalaremos
más luces o más potentes.
Acumulación de sales
Síntomas: Las plantas muestran deficiencias que no
se corrigen cuando fertilizamos. Se ven restos secos de sales en los bordes
de la maceta, en el plato donde reposa, en la tierra o en los tallos de
las plantas. Las hojas se curvan hacia abajo como cuando padece un exceso
de abono.
Remedio: Es este uno de los problemas más comunes entre
los cultivadores noveles. Cuando el riego es escaso y se fertiliza mucho
las sales que se acumulan en la tierra pueden llegar a matar a la planta.
La solución pasa por lavar la tierra con mucha agua, cuanta más mejor.
Si las sales se han ido acumulando a lo largo de varios meses, lavaremos
la tierra al menos dos veces con dos o tres litros de agua por litro de
tierra. Si el problema persiste volveremos a lavar la tierra. Una vez
que veamos que la planta mejora comenzaremos a abonar de nuevo, con fertilizantes
muy diluidos. Como medida de prevención lavaremos la tierra cada cuatro
o seis semanas durante toda la temporada de cultivo.
Carencias de nutrientes
Evitar las carencias de nutrientes no es, en realidad,
una tarea ardua. Basta con fertilizar regularmente con un abono completo
que contenga microelementos y asegurarse de que las sales no se acumulan
en la tierra. La inmensa mayoría de los problemas de cultivo tienen que
ver con el exceso de fertilizante y la acumulación de sales en la tierra.
Para que el nivel de sales no aumente basta con regar bien (es decir,
hasta que el agua escurra por los agujeros de la maceta) y lavar la tierra
cada cuatro semanas. Si no sabemos si la carencia obedece a un exceso
de sales o a una falta de abono el procedimiento más seguro y exitoso
consistirá en lavar primero la tierra y abonar después con un fertilizante
completo. Al lavar la tierra la dejamos a cero, es decir, sin nutrientes.
Luego con el abonado restauramos el equilibrio de nutrientes. En un par
de días notaremos que la planta mejora y reanuda su desarrollo.
Carencia de nitrógeno (N)
Síntomas: Amarillean las hojas viejas y se queman las
puntas. Se caen las hojas más viejas. Se atrofia el crecimiento. El color
de las hojas se pone verde pálido. Las plantas crecen larguiruchas y espigadas.
Los tallos están blandos, no se sostienen bien.
Remedio: Regar con un fertilizante alto en nitrógeno
como la emulsión de pescado, el extracto de algas. También sirven los
fertilizantes completos N-P-K para plantas verdes o cualquiera con bastante
nitrógeno (N) y poco fósforo (P).
Carencia de fósforo (P)
Síntomas: Las hojas y los tallos cogen un color verde
oscuro o púrpura. Las hojas son pequeñas y oscuras. Se para o atrofia
el crecimiento de las raíces, tallos y hojas. Las hojas más bajas amarillean
y mueren. Los tallos están duros y quebradizos.
Remedio: Abonar con un fertilizante alto en fósforo
como el guano. Todos los abonos completos para plantas con flores, geranios,
rosas, etc. también sirven.
Carencia de potasio (N)
Síntomas: Amarillean las hojas más viejas, primero las
puntas, luego toda la hoja adquiere un amarillo intenso. Las hojas se
curvan hacia abajo. Las hojas más jóvenes se arrugan y se retuercen. Se
mueren los brotes de crecimiento. Necrosis (tejidos muertos). Tallos blandos
que no se sostienen o duros y quebradizos.
Remedio: El potasio no siempre falta sino que, a menudo,
está bloqueado en la tierra a causa de la acumulación de sales. Para tratar
esta deficiencia hay que lavar la tierra y luego fertilizar con un abono
alto en potasio. Los abonos para cactus suelen tener mucho potasio aunque
vale cualquier fertilizante completo.
Carencia de Magnesio (Mg)
Síntomas: Amarillean las hojas viejas entre las venas,
que se mantienen verdes. Las puntas de las hojas primero, y el resto de
la hoja a continuación, se ponen marrones. Las puntas de las hojas se
curvan hacia arriba y luego mueren. La planta entera puede palidecer en
unas semanas y morir.
Remedio: La carencia de magnesio es relativamente corriente
porque la mayoría de los fertilizantes no contienen tanto como la marihuana
necesita. El magnesio se puede añadir directamente al agua en forma de
sales de Epson (sulfato de magnesio hidratado) a razón de una cucharadita
de café por cada cinco litros. También puedes buscar un abono completo
con bastante magnesio.
Carencia de Hierro (Mg)
Síntomas: La falta de hierro o clorosis, al igual que
la carencia de potasio, suele ser una consecuencia directa de la acumulación
de sales en la tierra o de un Ph demasiado alto. Normalmente no falta
hierro en la tierra sino que las sales o el Ph hacen que no se pueda absorber.
Los síntomas de ambas carencias son similares: amarillean las hojas entre
las venas, aparece necrosis en los tejidos y las hojas se caen.
Remedio: Como la carencia de potasio, se soluciona
lavando la tierra, ajustando el Ph y abonando a continuación con un fertilizante
completo con microelementos. En tiendas de jardinería puedes encontrar
preparados para remediar la clorosis.
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